Como lo dice el Evangelio de hoy: "Vinos nuevos en pellejos nuevos". Eso es lo que me requiere este estudio que me mueve el piso y desmorona lentamente mis viejos paradigmas, para abrirme a la novedad de la educomunicación en mi quehacer como educadora. He podido disfrutar de la riqueza tan grande de las reflexiones de los compañeros y este sería mi síntesis.
Por lo que he podido recorrer de los diferentes aportes dados por los compañeros, me he dado cuenta de la sensibilidad tan grande que tenemos todos, de operacionalizar la Educomunicación en la vida diaria, en nuestro quehacer educativo. Cada uno desde su realidad concreta ha abierto todo un abanico de posibilidades con sus reflexiones y cuestionamientos. Los ejes temáticos más sobresalientes fueron: La Educomunicación también para los más pobres?; Eduquemos comunicando y comuniquemos educando; Dónde se rompe el nexo comunicativo?; Qué comunicamos como educadoras y formadoras?; Interiorizándonos en la Educomunicación; Educomunicación: producción social de sentido; Soy parte de una cultura de masas?; Es necesaria la comunicación en el ejercicio de la ciudadanía?; La Educación es cuestión del corazón y la Educomunicación?; La Educomunicación…pagar de persona?; Podrá existir realmente la Educomunicación?. Muy enriquecedor el aporte de algunos power, en donde pude ver en imágenes la ruta de esta segunda fase y sobre la incidencia de los TIC en el ambiente educativo.
Resalto el tema de la Educomunicación para los más pobres, porque es la que nos tocó nuestra sensibilidad salesiana. En este momento de la historia, donde la brecha entre ricos y pobres es cada vez más grande, en donde crece la tijera de la exclusión, nosotras educadoras apostamos por una inclusión de posibilidades para ellos en un ambiente donde los ecosistemas educativos circulen y transformen el ejercicio de una ciudadanía autónoma, responsable, reconocida e informada. Los recursos económicos no son tantos, sin embargo, le invertimos a la calidad humana, a la cercanía, a la amabilidad, a los gestos concretos de perdón y estímulo recíproco, al diálogo sereno en confianza y sencillez.
Nuestra labor educativo-pastoral le apunta a la esperanza, al optimismo, al profundo sentido de la vida con realismo y alegría. Son muchos los seres que viven la precariedad, la vulnerabilidad, la fragmentación, la soledad y esa allí que intervenimos con nuestro testimonio efectivo, apasionado, creativo, liberador, amable, estimulador, y donde garantizamos la vivencia de los derechos humanos, la corresponsabilidad, la comunión de bienes y el sentido profundo de un Dios que ama personalmente a cada uno.
viernes, 4 de septiembre de 2009
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Hola Diana, comparto tu síntesis y el detalle respecto a este tema que a mi también me cuestiona mucho y me impele a continuar trabajando. Un abrazo
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