
El folio en blanco le dijo al escritor:
-Dame sentido.
El aludido escribió en él una bonita historia sin final.
-¿Tengo sentido si no me pones un final?
-Tendrás vida, que es mejor. Final es fin, muerte, se acabó.
-Dame sentido.
El aludido escribió en él una bonita historia sin final.
-¿Tengo sentido si no me pones un final?
-Tendrás vida, que es mejor. Final es fin, muerte, se acabó.
Con esta historia quiero dar mi aporte en relación al tema EDUCACIÓN PARA LA COMUNICACIÓN. Realmente es algo muy importante, es un reto cultural hoy, más aún, una convicción inmensa en nuestra vida salesiana. Cada uno de nosotros/as, en el proceso educomunicacional genera sentido a la historia que escribe cotidianamente, da vida en todas las relaciones que teje con sus interlocutores. Es necesario encontrar espacios para el encuentro, el respeto, el compartir. El cambio social que estamos viviendo lo exige y requiere de parte de todos los “educadores-escritores del folio en blanco”, nuevas sensibilidades, otros modos de percibir, de sentir y relacionarse con el tiempo y el espacio, nuevas maneras de reconocerse y de juntarse. Educar a través de la asunción de la tecnicidad mediática: dimensión estratégica de la cultura, genera desterritorialización, relocalización de las identidades, hibridación de la ciencia y el arte, de las literaturas escrituras y las audiovisuales. Creatividad, innovación cultural. Se hace necesario interactuar con las nuevas modalidades que el entorno informacional posibilita y con las nuevas formas de participación ciudadana. Nos exige superar radicalmente la concepción instrumental de los medios y las tecnologías de comunicación. Nos orienta hacia una escuela que transforme su modelo y su praxis de comunicación: que haga posible el tránsito de un modelo centrado en la secuencia lineal, a otro descentrado y plural. Requiere la creación de relaciones y procesos propositivos, razonables y amables y el uso creativamente pedagógico y crítico de los TICs. El educador en todo este proceso es un formulador de problemas, provocador de interrogantes, coordinador de equipos de trabajo, sistematizador de experiencias, memoria viva de la institución que hace relevo y posibilita el diálogo entre generaciones, explorador de posibilidades. Con todo este camino de la pedagogía de los pequeños pasos, de una historia sin final, pero con sentido, se abren nuevos horizontes a la competencia, a la calidad, a la humanidad, a la capacidad comunicativa y al compromiso solidario, en un ambiente pluricultural, globalizado y manipulado como lo es el de nuestra sociedad.
PIENSO QUE EL EDUCADOR DEBE SER ACOMPAÑANTE DEL PROCESO DEL ESTUDIANTE, CLARO ESTA QUE CON NUESTROS GESTOS, PALABRAS Y OBRAS ESTAMOS EDUCANDO. ASÍ QUE EL NIÑO O EL JOVEN VEA EN NOSOTROS UN TESTIMONIO DE EDUCADOR EN CLAVE COMUNICATIVA.
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